Keila y Josué llevan casi 10 años de casados. Como cualquier pareja, han tenido momentos espinosos durante su matrimonio. Sin embargo, de todos esos momentos difíciles, si duda el más amargo ha sido la infidelidad de Keila hace 3 años atrás. Fue devastador, especialmente para Josué. No obstante, tras muchas sesiones de consejería matrimonial, Josué decidió perdonar la infidelidad de Keila, y por mutuo acuerdo deciden darse una nueva oportunidad.

Acercándose el mes de diciembre, Keila decide hacer algo especial para su marido: Celebrar su cumpleaños el 25 de diciembre. Para eso, ella planifica hacer una cena romántica con velas y vino de alta calidad. El día es perfecto para ello, pues Josué estará fuera de su casa por unas horas realizando algunas diligencias, lo cual dará tiempo suficiente a Keila para preparar la cena.

Finalmente, llegó el día esperado. Poco después del mediodía, Josué se despide de su esposa y sale a realizar las diligencias planificadas. Keila, emocionada, comienza los preparativos para sorprender a su marido. Primero, Keila limpia toda la casa y cambia las cortinas, manteles y alfombras. Luego cocina la cena que tenía planificada y deja todo preparado para la llegada de su marido. Por último, se da un baño, se viste con el traje favorito de su esposo, se maquilla y se perfuma. Una vez termina, da los últimos toques a la mesa de la cena y se sienta a la misma para esperar la llegada de su amado.

Como a eso de las seis de la tarde, Keila escucha el carro de su esposo, y emocionada se acerca a la puerta de entrada. Cuando su esposo abre la puerta, Keila lo abraza, lo besa, y le susurra al oído:

«Feliz cumpleaños, mi amor. Estaba deseosa de verte nuevamente».

Josué estaba petrificado. No se esperaba algo así. Keila lo mira a los ojos, esperando alguna respuesta.

De momento, los ojos de Josué comienzan a humedecerse. Keila se llena de ansiedad, esperando aun una respuesta de su marido. En ese instante, Josué inclina su rostro y se cubre el mismo con la mano. Luego remueve su mano del mismo, y con el rostro aún inclinado, le dice lloroso:

«A la verdad no esperaba esto de ti…»

Keila estaba confundida. Ella no esperaba una reacción así de su marido. «¿No se supone que esté alegre?», pensaba. Luego le dice:

«Mi amor, pero… ¿qué ocurre?»

Josué le contesta: «Keila, a la verdad agradezco tu gesto y todo lo que hiciste por mi. Eres la mujer de mi vida, y a pesar de todo lo ocurrido, aun te amo… pero hoy no es mi cumpleaños.»

El semblante de Keila cambió. No sabía qué decir ni cómo actuar. En su corazón había una mezcla de sentimientos que apenas podía manejar: frustración, tristeza, confusión, desilusión y coraje.

Hubo un silencio sepulcral. De momento, y aún lloroso, Josué le dice:

«Keila, mi cumpleaños ya pasó hace un par de meses… y ni siquiera me felicitaste.»

Hubo otro lapso de silencio. Keila estaba sumamente avergonzada por el grave error que había cometido.

Luego de varios segundos y lágrimas más, Josué limpia su rostro con un pañuelo, mira a Keila fijamente a los ojos, y con un tono de voz firme y serio le pregunta:

«Keila, ¿no era el 25 de diciembre el día de cumpleaños de tu amante?»


El relato que acabas de leer es una historia ficticia. Puede que muchos piensen que la misma carezca de sentido y lógica. ¿Cómo es posible que Keila, después de casi 10 años de casados, a estas alturas no sepa la fecha de cumpleaños de su esposo?

Sin embargo, aunque parezca ilógico, lo cierto es que esto está sucediendo cada año en Navidad, cuando millones de creyentes le rinden un homenaje de «cumpleaños» al mesías en una fecha totalmente errónea. Y no solo eso, si no que la fecha que han escogido para rendir este homenaje al salvador es realmente la fecha en que nacieron varias deidades paganas, pero no la de nuestro mesías hebreo Yeshúa (comúnmente llamado «Jesús»). En esencia, como la esposa del Cordero (Revelaciones 19:7-8), millones de creyentes están cometiendo el mismo error que Keila cometió.

Para muchos, esto no parece ser un asunto de gravedad. Cuando se les confronta con esta realidad, suelen objetar con excusas, como «lo importante no es la fecha, sino la intención con la cual se hace». Bueno, por un momento colócate en el lugar del Maestro. ¿Cómo te sentirías si un amigo —alguien a quien amas al punto de ser capaz de dar tu vida por esa persona (Juan 15:13-15)— de momento olvida tu fecha de cumpleaños? Decepcionante, ¿verdad? O peor aún, ¿cómo se sentirías si tu pareja —esposo o esposa de muchos años— olvida tu cumpleaños y de momento decide celebrarlo en la fecha en que cumplía tu pareja anterior?

El 25 de diciembre no es la fecha correcta del nacimiento del mesías. Con sólo hacer una pequeña búsqueda en la Internet o consultar libros históricos comprobarás que lo que le digo es cierto. Pero lo más lamentable no es que sea la fecha incorrecta, sino que el 25 de diciembre es la fecha en la cual la mayoría de las religiones paganas orientales rinden homenaje a sus deidades. Un ejemplo de esto, entre muchos, es la celebración del nacimiento (o renacimiento) del Sol Invictus.

Aunque la intención de celebrar el «cumpleaños» del Mesías sea noble y buena, la realidad es que está incorrecta, pues se están mezclando costumbres y doctrinas paganas con las enseñanzas de la Escritura. La Palabra de Yahweh nos advierte en contra de esto:

«No te inclinarás ante sus dioses ni les rendirás culto, ni harás como ellos hacen. Más bien, los destruirás del todo y romperás por completo sus piedras rituales.»

Éxodo 23:24 (RVA-2015)

«No hagas según las prácticas de la gente que yo voy a echar de delante de ustedes; porque ellos hicieron todas estas cosas, y yo los abominé».

Levítico 20:23 (RVA-2015)

La realidad es que Yahweh, en su palabra, ha dado instrucciones específicas sobre como celebrar los sucesos bíblicos importantes. Para eso el estableció una convocaciones especiales, de las cuales podemos leer en Levítico 23. No hay necesidad de «reinventar la rueda» si ya el Padre nos comunicó lo que espera de nosotros. La pregunta es: ¿Seguiremos sus instrucciones, o nuestra propia opinión e interpretación? ¿Haremos como hizo Jeroboam —el rey que hizo pecar al pueblo de Israel— y rendiremos homenaje al Altísimo a nuestra manera y conveniencia (1 Reyes 12:26-33)? ¿O escogeremos ser obedientes a la palabra del Altísimo?

No cometamos el mismo error de Keila. Seamos una esposa intachable para nuestro prometido. Alejémonos del paganismo, y escojamos seguir las instrucciones del Todopoderoso Yahweh.


Sobre los nombre escogidos para el relato:

  1. Keila – del hebreo kehilah, el cual significa congregación o asamblea.
  2. Josué – nombre del sucesor de Moisés, según aparece en la mayoría de las traducciones al español de la Escritura. Sin embargo, el nombre original en hebreo es Yahoshúa o Yeshúaexactamente el mismo nombre del Mesías, según se puede apreciar en las Escrituras Hebreas.

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